¿Qué supone repudiar la herencia?

Por Bego Caballero3 min de lectura
¿Qué supone repudiar la herencia?

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Hace muy pocos días, en todos los medios de comunicación se ha dado a conocer el caso de una señora, que a sus más de 70 años, puede ser desahuciada en breve porque había aceptado la herencia de su hija, ya fallecida, presuntamente a manos de su marido y sin descendientes.

Lo que no le contaron a esta señora, cuando fue a la lectura del testamento es que al aceptar la herencia se sitúa en el mismo lugar que la persona fallecida, por lo que no sólo acepta los bienes y el patrimonio de la misma, sino que en el caso de haber deudas, también se hace con ellas.

repudiar herencia

Así y ahora,  al descubrirse que la ya fallecida tenía deudas, no sólo contraídas por ella,  sino también por su expareja,  ya que el régimen matrimonial por el que habían optado era el de gananciales.

¿Qué hacer cuando somos herederos?

Por ello, cuando somos llamados a la lectura de una herencia tenemos dos opciones:

–         Aceptar la herencia tal como hizo esa señora, teniendo en cuenta que no sólo recibiremos el patrimonio, sino que en el caso de haber acreedores por deudas contraídas por la ya fallecida, tendremos que hacer frente a los mismos con nuestros bienes presentes y futuros.

–         O lo que se conoce por  repudiar la herencia o,  lo que es lo mismo, renunciar a la misma.

La repudiación de la herencia, es un acto expreso y voluntario del heredero rechazando la herencia a la que tiene derecho. Ahora bien, hay que tener en cuenta determinadas cuestiones que la legislación marca.

Entre ellas, de las más importantes es que la repudiación así como la aceptación  son actos enteramente voluntarios y libres y,  por otro lado, que tanto la una como la otra hay que hacerlas en bloque, es decir, no se podrán hacer en parte, a plazo ni condicionalmente, tal y como la normativa indica. Pero estos dos aspectos mencionados no son los únicos a tener en cuenta sino que existen otras características como las siguientes:

–         Los efectos de la renuncia son retroactivos al momento del fallecimiento.

–         Para que el acto de repudiación sea efectivo, es necesaria la existencia de algunas cuestiones formales, que no se exigen para la aceptación simple.

–         La renuncia no imposibilita  aceptar la mejora o  recibir los legados.

–         No se puede renunciar si causa perjuicio a un tercero.

–         O no se puede renunciar si ha habido algún acto anterior por el que se entiende que tácitamente se ha aceptado y las vías para hacerlo son a través de un acto notarial o presentando un escrito ante el juzgado competente.

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Escrito por
Bego Caballero

Equipo editorial de Cosaslegales.es.