En algunos países como Francia es normal que las entidades financieras ofrezcan préstamos hipotecarios en los que tengas hasta sesenta años para hacer frente a ellos. En otros como Estados Unidos o Venezuela el plazo es aún mayor y puede alcanzar los cien años. Lógicamente, son hipotecas que se heredan de padres a hijos, de generación en generación.
En España, hemos visto cómo el tiempo de pago se ha ido alargando cada vez más. Ya no extraña a nadie ver cómo hay bancos o cajas que ofrecen alargar el plazo para devolver la hipoteca a 50 años. Pero hay que tener cuidado con este tipo de préstamos. Son como una bomba de relojería en las que el cliente acaba pagando muchos más intereses.
La hipoteca joven es bastante reciente. En nuestro país destaca la que ofrece Caja Duero que te marca un plazo máximo de 52 años. o como se establece exactamente: hasta que el más joven de los titulares cumpla 70 años. Además, es una de las más baratas del mercado, Euribor más 0,25 por ciento. La última incorporación ha llegado de la mano de Caja España con su Hipoteca T-enteras. También ofrece un 0,25 por ciento, la posibilidad de contratarla a 50 años, y sin cobrar comisiones. Hay otras en el mercado, con plazos de 40 años, como la Hipoteca joven de la CAM y la On plus de Caixa Galicia, a 0,38 por ciento.
El gancho para atraer a los clientes no suele variar de una entidad a otra. Unos precios sugerentes y plazos prolongados y periodos de carencia en los que sólo se paga capital o intereses, lo que trae como consecuencia unas cuotas mensuales bastante asequibles para los bolsillos. Si se reflexiona sobre si merece o no la pena la conclusión es que no mucho. La lógica es aplastante, cuanto más tiempo tardes en pagar, más intereses a desembolsar.
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