Las personas que más se exponen a riesgos de estafas y fraudes, son las de la tercera edad, ya que se muestran vulnerables ante personas amables, de buen trato y que estén dispuestas a entablar conversaciones por teléfono o en su propia puerta.

Las personas que manejan el fraude, tiene una multitud de tácticas para atraer a las personas a adquirir sus servicios fraudulentos, como las falsas promesas que nuncan llegan; una oportunidad que no se pueden perder, ya que son escasas para clientes elegidos; hacerse pasar por alguien importante con una identidad falsa, para dar más credibilidad al fraude y ofrecer un trato agradable y cortés.
Es importante tener en consideración ciertos aspectos, para proteger a estas personas de fraudes y estafas:
– Usar un detector de llamadas, para saber quién llama, más si no se conoce el nombre o número de la persona que llama.
– Solicitar un número de teléfono que no se encuentre en la guía.
– No atender llamadas si no se conoce el número y no abrir la puerta a desconocidos.
– No firmar contratos, sin ningún asesoramiento o en presencia de alguna persona que lo revise.
– No ofrecer información personal ni por teléfono, ni por Internet, ni en persona, como códigos de seguridad o números de cuentas bancarias entre otros.
– Conocer más datos de la organización a través de Internet o solicitar información a través de la Oficina del Procurador General del Estado.
– Antes de tomar una decisión preguntar a amigos o familiares sobre la reputación del ofrecimiento.
También es primordial ante un posible fraude por correo:
– Verificar siempre la existencia y credibilidad de la organización, con quien se encuentra en tratos.
– No enviar nunca información de carácter personal.
– No enviar jamás dinero para solicitar un premio o para entrar en un concurso.
– Mantener todas las copias de los envíos por correo, para presentar en caso de que haya juicio.
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