La discriminación en el empleo ocurre cuando un empleado sufre un trato desfavorable a causa de su raza, color de piel, nacionalidad, género, discapacidad, religión o edad.

Es ilegal discriminar en cualquier aspecto del empleo, por lo que la discriminación laboral se extiende más allá de contratación y del despido; la discriminación en el empleo podría ocurrir en cualquier número de situaciones, incluyendo las siguientes:
– Recomendar a los candidatos preferidos en un anuncio de trabajo.
– Excluir a los empleados potenciales durante el reclutamiento.
– Negar una indemnización o paga de beneficios a ciertos empleados.
– Pagar a los empleados con una preparación similar y en la misma categoría de trabajo, salarios diferentes.
– Negar, por parte de la empresa, un periodo de incapacidad, periodo de maternidad o jubilación.
– Interrupción del periodo de empleo.
– Presencia de discriminación a la hora de promover un ascenso o un despido.
Es importante tener en cuenta que las prácticas discriminatorias pueden ocurrir en cualquier aspecto del empleo. Es ilegal que un empresario realice suposiciones basadas en la raza, el género o estereotipos relacionados con la edad, y también es ilegal que un empleador crea que un trabajador pueda ser incapaz de rendir en el puesto de trabajo porque él o ella ha estado un tiempo sin trabajar.
Además, las compañías tienen prohibido la retención de las oportunidades de empleo de un empleado debido a su relación con alguien de una determinada raza, religión, u origen étnico. La discriminación ilegal también incluye el acoso basado en características personales protegidas por la ley, incluyendo la raza, género, edad y religión.
Los empresarios están obligados a informar a los trabajadores sobre sus derechos; además incluye que todos los empleados estarán libres de represalias. En caso de que existan represalias, se deberá presentar una queja por discriminación.
Fuente Imagen ThinkStock.