¿Cuándo se utiliza el arbitraje?

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Con la convivencia y con las relaciones personales, cada día van surgiendo pequeños conflictos y pequeñas disputas entre unos y otros. Altercados que están motivados por diferentes causas y que hacen que las partes implicadas no lleguen a un acuerdo por ellas mismas.

Por ello y para poder dirimir estos litigios, a menudo se recurre al arbitraje: ese sistema de resolución de conflictos, que es alternativo a los tribunales de justicia, además de menos costosa tanto por tiempo como por dinero y que sus resoluciones, a las que también se les suele denominar laudos, son vinculantes y por tanto de obligado cumplimiento.


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En el arbitraje entra en acción una tercera persona que nada tiene que ver con las partes y es la encargada de dictar una decisión obligatoria que tienen que acatar los implicados.

Pero para llegar a ese proceso, es condición indispensable que los litigantes previamente hayan acordado que, en el caso de existir controversias entre ambas partes, se acudiría al arbitraje, por lo que es algo consensuado. Pero no es éste el único requisito necesario ya que, también tienen que haber decidido otras cuestiones de vital importancia como son el lugar donde se celebrará el mismo, qué derecho será el aplicable, (porque  no son pocas veces en las que las partes implicadas pertenecen a comunidades o países diferentes y  por tanto con normativa diferente), así como el idioma que se utilizará en ese proceso.

Pero, ¿por qué son necesarias todas estas medidas previas? Por una razón muy sencilla: porque de esta forma se garantiza que sea un proceso justo y que ninguno de  los litigantes esté en ventaja o desventaja con respecto al otro.

Por otro lado, cuando se habla del arbitraje a muchas personas les entra la duda de si realmente vinculan sus resoluciones y si las partes están obligadas a cumplir lo allí dictado. Respecto a este tema sólo cabe decir que si las partes se han comprometido previamente al sometimiento de este procedimiento, también lo hacen para ejecutar los laudos dictados por el árbitro.

Así pues, el arbitraje es un procedimiento que requiere previo consenso entre las partes a un proceso garantista, en cuanto a que ninguno de los litigantes cuente con ninguna ventaja sobre el otro y en el que se dicta un laudo de obligado cumplimiento una vez oídas las partes, en el idioma que previamente han acordado, con la aplicación del derecho previamente pactado y con la ventaja de ser menos costoso.

Fuente de la imagen thinkstock.

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